20 DE AGOSTO · CONFORMANDO EL MEJOR EQUIPO

Cuando Dios creó al hombre, no lo hizo de materiales inexistentes sino que tomó de lo que había, el barro de la tierra, y con este material tan imperfecto fue que Dios se dispuso a hacer a la primera pareja. De igual manera, el Padre pone en nuestras manos personas que por lo general no tienen nada de extraordinario, por el contrario, están llenas de problemas, tal vez con muchas deudas, o enredadas en conflictos familiares, quizás llegaron destruidas emocionalmente, etc.

Esas personas son como el barro; usted tiene que verlas con los ojos de la fe, y con sus palabras, su ejemplo y su testimonio influenciar en sus vidas. En el equipo del Señor Jesús había varios con un carácter muy fuerte, dos de ellos eran hermanos, y los llamaron los hijos del trueno, Juan y Santiago. También había otro que era extremadamente impulsivo y esto lo hacía parecer una persona imprudente. Jesús tomó a los tres que eran los más difíciles y prefirió que se mantuvieran cerca de Él, no los llevaba a todo lugar porque los estuviese premiando sino porque estaba formándolos.

Estuvieron con Jesús en la casa de Jairo cuando la resurrección de su hija (Marcos 5:37-43). Estos tres estaban en el monte de la transfiguración donde vieron a Elías y Moisés hablando con Jesús; la reacción de Pedro fue pedir que se hicieran tres enramadas, tabernáculos o iglesias. No sabía lo que decía, entonces Dios tuvo que intervenir y decirles: “Este es mi Hijo amado; a él oíd…” (Marcos 9:7b). Los tres estuvieron con Él en el Getsemaní; aunque les dijo: Mi alma está muy triste hasta la muerte y les invitó a que lo apoyaran en oración, se durmieron en tres ocasiones pues sus ojos estaban cargados de sueño (Marcos 14:33-42).

Dentro de la formación está el forjar lazos de amistad; aunque cada semana nos reunimos con el equipo de doce que el Señor nos dio, no obstante, tratamos de compartir con ellos fuera de las actividades religiosas con la idea de tener más acercamiento. Esto quita las barreras de prevención que los discípulos puedan tener hacia su líder. La amistad no se debe confundir con la tolerancia. Aunque Jesús amaba mucho a Pedro, después de que negó al Señor en tres ocasiones, cuando Jesús resucitó de entre los muertos, confronta a Pedro con su pecado y tres veces le dice: “Pedro, ¿me amas? Y esto lo lleva al arrepentimiento.

Luego le hace la invitación a que le siga. Formar el equipo implica invertir mucho tiempo en ellos, porque es aprender a conocerlos fuera de la iglesia y en sus actividades cotidianas, pero ese equipo el que el Señor quiere levantar para cambiar su ciudad y su nación.