14 DE ENERO · ¿CÓMO TOCAR EL CORAZÓN DE DIOS?

En cierta ocasión, delante del Palacio Real de Inglaterra, había un muchacho harapiento
que se había propuesto ver a la Reina. El guardia de Palacio, en un principio se reía al ver
el interés del pobre muchacho, pero como sea que el muchacho insistía, le amenazó con
hacerle fuego oyéndole llorar una de los jóvenes príncipes, y al saber la causa, le dijo
sonriendo: “Yo te llevaré a la Reina” y trasponiendo la guardia le llevó hasta la presencia
de le real madre. Esta pregunto con sorpresa a su hijo acerca del muchacho, y cuando

supo el hecho se echó a reír como lo hubiera hecho cualquier madre compasiva. Y con
palabras suaves despidió al satisfecho mozo, poniéndole una reluciente moneda en su
mano.
Asunto difícil es para un pobre conseguir la entrada a la presencia de un soberano de la
tierra; pero la vía para entrar a la presencia del Rey de Reyes está siempre despejada; y
aún el mendigo lleno de harapos es en ella bien recibido. ¿Por qué?
Del mismo modo que aquel príncipe condujo el muchacho a la presencia de su madre, así
Cristo nos llevas por la mano a la presencia de Su Padre Celestial.