10 DE ABRIL · CAMINO A LA PERFECCIÓN

“Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (Mateo 5:48).

Algunas personas, cuando escuchan este versículo, piensan que el Señor Jesús hablaba en sentido figurado y no lo toman muy en serio, pero jamás el Señor nos daría una meta que nosotros no pudiéramos alcanzar.

Si el Señor escribió que debemos ser perfectos como nuestro Padre que está en los cielos es porque Él sabe que con su ayuda podemos serlo y esta debería ser la meta de cualquier creyente. Por supuesto que es importante recordar que aunque es una meta posible, requiere de nuestro mayor esfuerzo, porque no es una meta sencilla.

Al respecto el doctor Derek Prince comentó: “Tomemos de las matemáticas el ejemplo de la palabra redondo. O una cosa es redonda o no lo es; si es redonda, entonces se trata de un círculo. Hay sólo una clase de círculo, aunque distintos tamaños de éste. Dios, el Padre, es el gran círculo que encierra el todo; Jesús no espera que tengamos el mismo tamaño de Dios, pero sí que tengamos su carácter.

Usted y yo podemos ser círculos en el pequeño lugar donde Dios haya puesto con deberes aparentemente triviales y a veces aburridos, ya sea de ama de casa o conductor, pero allí Dios quiere que seamos círculos perfectos, perfectamente redondos como ese gran círculo que encierra todo el universo y que es Dios, el Padre”.

El Señor quiere que Su carácter se desarrolle a través de nuestras vidas. No es fácil llegar a una madurez plena en Cristo, esto implica dedicación, consagración, esfuerzo y negación a uno mismo. Sin la ayuda del Espíritu Santo, sería prácticamente imposible lograrlo.

El anhelo del Señor es que nosotros seamos esas piedras vivas y que las personas puedan conocerlo a Él a través de nuestro carácter, pero es indiscutible que para que esto suceda primero necesitamos ser formados.

Pensemos por un momento en las piedras que David escogió para enfrentarse al gigante. Eran cinco piedras lisas, pero ¿cómo fue el proceso para que pudieran ser perfectamente lisas? Posiblemente antes eran demasiado ásperas, pero Dios sabía que su siervo David las necesitaría algún día, y usó la corriente del río para que se estrellaran unas contra otras en un proceso de años hasta que, cuando estaban en las manos de David, dichas piedras ya no tenían ninguna imperfección, eran las ideales para cumplir el propósito de David.

Tal vez usted esté enfrentando situaciones adversas o algún malentendido con alguna persona cerca a su corazón, entienda que puede ser el Señor formando su corazón para cumplir ese gran propósito que tiene en su vida.

No se desanime, lo motivo a que busque la dirección del Señor, a que sea humilde para reconocer sus errores y a que acepte la corrección del Señor para que pueda alcanzar la meta de la perfección. Así muchos conocerán de Jesús y usted podrá reflejar la gloria de Dios en cada área de su vida.