5 DE JULIO · CAMINANDO EN EL PROPÓSITO DIVINO

Los pies están muy ligados a nuestro propósito divino, pues son los que nos llevan por camino correcto o incorrecto. Cada paso que damos en la vida nos acerca más al propósito perfecto de Dios o nos aleja de él. ¡Por eso es muy importante que nuestros pies estén andando en la dirección correcta!

Piense por un momento que usted va en su auto y se detiene para pedir alguna indicación, pero la persona que le indica lo envía en la dirección incorrecta. Todo lo que usted crea que avanza en realidad lo estará a alejando cada vez más de su destino. Algo perecido sucede en la vida cristiana, si sus pies no están encaminados en el propósito perfecto del Señor, simplemente se está alejando de Él.

Ahora, hay muchas personas que creen que no tienen ningún propósito en la vida, pues por diversas circunstancias que han sufrido piensan que son el producto de un accidente, del azar, o simplemente que ha nadie le importa lo que hagan o dejen de hacer.

Pero quiero decirle, su vida no es ningún error, usted no está en la tierra por casualidad; pues está en este mundo para ser un reflejo de la Gloria de Dios. el Señor pensó en usted y lo llamó para que sea parte de aquellos que se esfuerzan por establecer el reino de Dios en esta tierra. “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”. (Efesios 2:10).

Al profeta Jeremías el Señor le dijo: “Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones” (Jeremías 1:15).

La misión que el Señor le confió al profeta Jeremías para con el pueblo de Israel, fue antes de que el Naciera, y por tal motivo siempre se mantuvo en el centro de la voluntad divina.

El apóstol Pablo, quien fue el instrumento de Dios para llevar el evangelio a lugares que ningún otro de su época pudo alcanzar, dijo: “¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!” (Romanos 10:15). Cuando alguien tiene una experiencia sobrenatural con Dios, siente dentro de su corazón una llama d compasión que hace que todo su ser arda en ese fuego de compasión por la redención de muchas vidas. Como lo dijo el apóstol:

“Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!” (1Corintios 9:16). El apóstol era consciente de que si él no les predicaba el evangelio, tal vez nadie mas lo haría; pero la cuenta de cobro por su negligencia, Dios se la pasaría a él. Pero si se esforzaba y predicaba con buen animo; su galardón seria muy grande. Recuerde las palabras del proverbista: “El fruto del justo es árbol de vida; Y el que gana almas es sabio”. (Proverbios 11:30).