8 DE ENERO · CAMBIANDO NUESTRO ADN

Nueva vida

“Mas vosotros sois linaje escogido”

(1Pedro 2:9ª)

Cuando Dios creó a Adán le dio un ADN puro, sin contaminación, que ubicaba al hombre en un linaje superior a cualquier otra criatura del universo. Era un linaje real, porque Dios mismo dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza” (Génesis 1:26a). El código genético de Adán provenía de Dios, su ADN era puro, santo e inocente. Pero Adán pecó y el código genético se alteró, apareció una mutación en su código genético que pasó de generación en generación hasta nuestros días.

Cuatro mil años después Jesús el Hijo de Dios nació de una virgen y vino a este mundo como el último Adán, y tuvo, al igual que la primera pareja, que enfrentar la tentación, pero Jesús fue muy sabio, pues esperó que el Espíritu Santo viniera sobre Él, y de esta manera supo que podía vencer la tentación.

El Señor sabía que venía a este mundo para recuperar por los medios legales todo lo que Satanás le había arrebatado al hombre, aunque el precio que tuvo que pagar por ello fue muy alto. Tuvo que vaciarse a sí mismo, derramando hasta la última gota de Su Sangre pura y santa; pero con Su muerte y resurrección recuperó todo lo que Adán había perdido: “Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación” (1 Pedro 1:18,19). El Apóstol Juan añadió: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios” (Juan 1:12,13). Y Pablo agrega: “Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial” (1 Corintios 15:49). Podemos concluir diciendo: el aceptar a Jesús como nuestro salvador, cambia nuestro ADN.  

Oración

Amado Padre Celestial, gracias por enviar a Jesús a morir por mí en la Cruz, al derramar Su Sangre obtuvo completa victoria para mí. Te agradezco porque Su Sacrificio trajo completa redención a mi vida y hoy sólo anhelo vivir para Ti. En Cristo Jesús.

Declaración

“Por la fe en Jesús ahora disfruto de una nueva vida”.