14 DE ENERO – CALMANDO LA SED

Calmando la sed

“A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed”

(Isaías 55:1)

La sed produce una sensación desesperante, que es mucho mas fuerte que la del hambre. Cuando Jesús tuvo sed, Él acudió al pozo de Jacob. “Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo. Era como la hora sexta. Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber” (Juan 4:6,7). Jesús aprovechaba cada situación para dar grandes lecciones de vida. Aquí hace el paralelo entre la sed física y la sed espiritual. Para calmar la sed física hay muchos pozos, donde las personas continuamente pueden acudir; pero para calmar la sed espiritual, se requiere beber del agua viva, y solo hay una fuente y esa es Jesús.

Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna” (Juan 4:14). Pienso que esta mujer comprendió lo que estaba sucediendo y la enseñanza que Jesús le estaba dando, “La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla” (V. 15). Jesús no le estaba cobrando nada por el agua, y no era cualquier agua, ésta calmaría el ansia de la sed espiritual, también mitigaría la sed emocional, quitaría la angustia, el estrés, la ansiedad, la preocupación y la incertidumbre. Aunque la samaritana estaba ya ansiosa por beber del agua de vida, el Señor le abre la puerta para que también su esposo pueda beber de esa misma fuente. Aquella mujer pudo entender que esta fuente está fundamentada en principios espirituales. Y le preguntó a Jesús acerca del lugar correcto para suplir su necesidad espiritual. Y el Señor le dijo: “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren” (Juan 4:23,24).

Después de ese poderoso encuentro, la mujer dejó su cántaro y regresó a su ciudad y ganó a todos los hombres y los llevó a Jesús.

Hoy podemos beber de esa fuente, que sacia la sed tanto de nuestra alma como de nuestro espíritu, lo único que tenemos que hacer es invitar a Jesús a que sea el Señor de nuestras vidas.

Oración

Amado Señor, gracias porque en Ti encuentro una fuente de vida eterna, me acerco a ella para beber y así calmar mi sed. Te agradezco por saciar mi sed espiritual; siento que hoy me llenas de Tu presencia y de Tu vida. Te amo Dios. Amén.

Declaración

“Pude beber de la fuente de vida que es Jesús, Él llenó todos los vacíos de mi corazón”.