24 DE ABRIL · BENEFICIOS DE HALLAR GRACIA

Parece que el ser humano tiende a ser muy olvidadizo, sin darse cuenta que todo lo que ocurrió en la antigüedad es un ejemplo para nuestros días. Debemos entender que lo único que logra el que la maldad aumente, es traer el juicio de Dios. Él creó al hombre para que le sirviera a Él, y no al pecado.

Noé era el único que iba contra la corriente de este mundo y había decidido vivir de acuerdo con los designios divinos y pudo levantar una familia ejemplar en medio de tanta corrupción. Con ese testimonio se convirtió en el juez de aquella generación porque ellos proclamaban que era imposible vivir en santidad y que el pecado era algo muy arraigado en la raza humana. Pero Noé a través de su vida demostraba lo contrario.

Había logrado reproducir su integridad en sus propios hijos, y esto lo hizo perfecto en sus generaciones, porque lo mismo hicieron sus hijos con los suyos. “… Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé” (Génesis 6:9).

Vivió bajo el sello de una buena relación con Dios, y Él dirigió cada uno de sus pasos. El salmista declaró: “Oye, hijo mío, y sé sabio, Y endereza tu corazón al camino” (Proverbios 23:9). Para que alguien pueda caminar fielmente con Dios, se requiere de una decisión determinante, donde se redime cada área de la vida bajo el Señorío divino, con el deseo de que Él nos halle dignos de estar en Su servicio. Dios es fiel, y no sólo se preocupa de la persona individual sino también del entorno familiar, al cual llama al destino de una herencia sacerdotal; Dios ama las generaciones: Éxodo 3:6 declara: “Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob. entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios. El Señor ama la familia y cuida que sea preservada en la unidad del amor y la paz.

El mundo proclamaba que no había estabilidad familiar, que no había armonía en el hogar, que la familia no servía, que los hogares se desintegraban. Pero Noé demostró que estaban completamente equivocados porque él y su casa marcaban la excepción. Josué, en el capítulo 24 de su libro lo expresó en estas palabras: “… pero yo y mi casa serviremos a Jehová”.

Noé mantuvo la unidad de su familia, la cual le obedeció. Ninguno de sus hijos se perdió porque los tres fueron salvos con sus respectivas esposas, entraron todos al arca, dejándose guiar por el padre. Que hoy usted puede ser este instrumento de salvación y bendición para su hogar y su familia.