16 DE MARZO · BENDICIONES DE LA OBEDIENCIA

Un joven estaba por terminar sus estudios. Hacía mucho tiempo que anhelaba tener un automóvil nuevo, y había expresado este deseo muchas veces a su padre. Unos tres meses antes de terminar, el padre le dijo a su hijo: “Ramiro, yo sé que desde hace mucho tiempo deseas tener un automóvil. Has obtenido buenas calificaciones y quiero obsequiarte uno como regalo de graduación; pero primero quiero que me hagas un favor. Aquí tengo un libro que quiero que leas antes del día tu graduación”.

El padre le pasó a su hijo una hermosa edición del Nuevo Testamento y Ramiro prometió leerlo.

Pasaron las semanas y unos días antes de la graduación el padre dijo: Ramiro, ¿has terminado el libro que te pedí que leyeras? “No, papá – contesto Ramiro-. He estado tan ocupado que no he tenido tiempo de terminarlo”. “Tráeme el libro”– dijo el padre. Ramiro fue aprisa a su cuarto y volvió con el Nuevo Testamento, y el padre lo abrió lentamente.

En la parte final había unas páginas que estaban abiertas solo, por un lado. Con su cortaplumas abrió las páginas, y entre dos de éstas había un cheque a nombre de Ramiro, por la cantidad necesaria para el deseado automóvil.

Ramiro quedó paralizado, mientras su padre le decía lo siguiente: “Hijo, dentro de las páginas de esta Biblia hay muchas recompensas para aquellos que las buscan, pero la obediencia es la llave que abre la puerta de la recompensa.”