19 DE MARZO · BENDICIÓN PERMANENTE

En un pueblo escocés vivía un médico famoso por sus conocimientos y su piedad. Después que hubo fallecido, se descubrió que en su libro de cuentas muchos de los que e tenían débitos estaban tachados, y con tinta roja había escrito sobre ellos: “Demasiado pobre para pagar”.

Su viuda fue de otro parecer, y presentó demanda contra estos deudores, pidiendo que pagasen el dinero que debían a su marido recién fallecido.

El juez le preguntó: ¿Es esta letra escrita en rojo de su marido? Ella admitió que sí lo era , con lo cual el juez declaró: Ningún tribunal podría fallar en favor de su petición cuando su marido ha escrito “perdonado” sobre estas cuentas.

La labor acabada por Cristo sobre la cruz nos asegura que cuando Él nos perdona, esos pecados nunca pueden sernos imputados de nuevo el día del juicio final.