8 DE OCTUBRE · ATRÉVASE A HABLAR CON FE

Un día, dos niños estaban patinando en una laguna congelada. La tarde era fría y nublada, pero los niños se divertían haciendo piruetas y jugaban sin preocupación, riéndose de sus travesuras, de pronto, el hielo se rompió y uno de los niños cayó al agua. El otro niño, viendo que su amiguito se ahogaba debajo del hielo, tomó una piedra y empezó a golpear con todas sus fuerzas, hasta que logró romperlo, pudiendo así rescatar a su amigo.

Cuando llegaron los bomberos y vieron lo que había sucedido, se preguntaron cómo un niño tan pequeño y con aparentemente, tan pocas fuerzas, había logrado quebrar ese hielo tan grueso. Decían: – “Es imposible que lo haya podido romper sólo con esa piedra y esas manos tan pequeñas”,- comentaban entre ellos.

En ese instante apareció un anciano y dijo:
“¡Yo sé cómo pudo hacerlo!”.-
“¿Cómo?”,- preguntaron.

“Pudo hacerlo, porque no había nadie a su alrededor para decirle que no podía”.

Cuántas palabras negativas quizás escuchamos mientras crecíamos, de las personas que más amábamos; palabras que quisieron limitar nuestro camino. Hoy Jesús te dice: “Todo lo puedes en Cristo que te fortalece”.