13 DE JUNIO · ARREPENTIMIENTO GENUINO

La palabra arrepentimiento significa un cambio de mente, un dar media vuelta, un regresar en “U”, implica un cambio de actitud; siempre el arrepentimiento se refleja en el fruto. David, era un hombre conforme la corazón de Dios, conocido como el dulce cantor del pueblo de Israel; quien compuso la mayoría de Salmos. Llegó a ser uno de los más grandes gigantes de la fe. Siendo un joven de diez y siete años de edad, se enfrentó al gigante Goliat, quien era un guerrero experimentado y líder de los filisteos, y lo venció, con tan solo una piedra arrojada con su honda, la cual se incrustó en la frente del gigante. Donde quiera que él se movía, encontraba la victoria.

No obstante David se descuidó del enemigo mas peligroso, que era su propia naturaleza carnal; y en el momento en que los reyes salían a la guerra, David se quedó en su casa y al salir a la terraza se encontró con un cuadro que lo encanto. Parecía que todo fue planeado por el mismo adversario, y organizó las cosas de tal modo, que la misma imagen de esta mujer lo impactó tanto a David, que neutralizó su hombre espiritual y activó al hombre carnal, esto le dio gran victoria adversario; y aquella noche de placer, se convirtió en el trago más amargo que David hubiese bebido en toda su vida.

Después de que David fue confrontado por el profeta Nathan, él vuelve en sí, y derrama su corazón delante de Dios diciéndole: “Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.” (V. 1). David pudo reconocer que desde el momento en que le abrió la puerta al pecado, había entrado en una rebelión abierta contra Dios, reconoció que fueron muchas las ocaciones donde la rebelión lo había controlado. Tal como el mismo lo expreso: “Porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí.” (V.3). Luego David apela a la fuente de purificación mas poderosa que hay en la Biblia: “Purifícame con hisopo, y seré limpio.” (V.7). David suplicó a la mayor protección que Dios dio a todos los primogénitos de Egipto cuando vino la plaga de la muerte, que destruyó a todos los primogénitos de los judíos; pero que la sangre que se había aplicado con ramas de hisopo sobre los dinteles y las puertas de las casas de los judíos, los habían protegido del juicio y no se registró ni un solo caso de muerte entre los judíos.

Apreciado amigo, posiblemente en este instante usted comprende que necesita ser purificado de sus pecados y la única manera es a través de un genuino arrepentimiento, para que la Sangre que Jesús derramó en la Cruz del Calvario lo limpie de todo pecado y de toda maldad. Si lo hace de corazón. Vera los resultados.