SEPTIEMBRE 12 · APROPIÁNDONOS DE LA PALABRA DE DIOS

Cada palabra que sale de nuestros labios libera un poder espiritual, es como el disparo que se da en la línea de partida para afirmar que la carrera ha comenzado; mas hay dos clases de atletas que entran en la competencia. Si sus palabras son de acuerdo con la Palabra de Dios y están cargadas de fe, libera el poder de los ángeles de Dios quienes tienen como meta alcanzarle y bendecirle; pero si sus palabras están cargadas por el peso de las circunstancias, estará liberando el poder demoníaco quien saldrá a perseguirle hasta alcanzarle y hacer que se cumpla todo aquello que salió de sus labios. 

Por medio del proverbista el Señor declaró: “Te has enlazado con las palabras de tu boca, y has quedado preso en los dichos de tus labios” (Proverbios 6:2).

“Si hablamos cosas de ángeles, los ángeles vendrán. pero si hablamos cosas del diablo, el diablo vendrá” (Ralph Waldo Emerson).

Creo que una de las más grandes bendiciones que tenemos como cristianos es el poder entender las palabras de Dios, y éstas sólo se pueden comprender por medio de la unción del Espíritu Santo. Es importante destacar que la primera parte de este verso, el mismo Señor nos dice: “Volveos a mi reprensión” (Proverbios 1: 23a). Cuando no nos sometemos a la dirección divina, Dios no invertirá Su tiempo en nosotros, sino que Él nos dejará andar en los deseos de nuestro corazón, pero si voluntariamente nos disponemos a entender lo que Él nos quiere enseñar con cada disciplina, entonces habremos pasado la prueba, y Dios nos dará de Su Espíritu Santo para que nos revele Su voluntad a través de Su Palabra.Querido amigo, hoy lo invito a que pueda permitir que el Espíritu Santo tome también el control de su lengua, recuerde lo que dijo Santiago “Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios. De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así.¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga?” Santiago 3:9-11. Permita que de su boca salgan palabras dulces que animen, consuelen y edifiquen