14 DE AGOSTO · APROBADOS POR NUESTRO PADRE

Por lo general, las experiencias que se tienen durante los primeros años de vida marcan el comportamiento, el carácter y la personalidad del individuo en el futuro. Los traumas más fuertes se originan por la despreocupación de los padres hacia los hijos. Todo hijo anhela sentirse importante siempre, y espera que sus padres se lo expresen con caricias, abrazos y palabras de aliento. El sabio Salomón dijo: “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él” (Proverbios 22:6). La versión de la Biblia al Día, dice: “Enséñale al niño a elegir la senda correcta, y cuando sea mayor permanecerá en ella” (Proverbios 22:6).

La instrucción abarca los siguientes aspectos:

– Comunicación: Es el tiempo que debe pasar un padre con los hijos en el camino de la vida. “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes” (Deuteronomio 6:6-7).

– Respeto: Si un padre acostumbra gritar a sus hijos, ellos creerán que es lo correcto. Pero si los respeta, valora y acepta sus opiniones podrán desarrollarse con éxito en la vida.

– Equilibrio: El niño necesita mucho amor. Pero si le damos amor sin disciplina, crece con el concepto de que si los padres (la autoridad) se rindieron a sus pies, todos deben doblegarse a sus deseos, sin importar a quién atropelle.

– Amor: En el gran Himno al Amor (1 Corintios 13), Pablo dice que quien ama es fiel a ese amor cueste lo que cueste, siempre confía en la persona amada, espera lo mejor y la defiende con firmeza. El amor a un hijo implica sacrificio y destinar tiempo a estar con él. Se debe disfrutar al máximo en armonía su crecimiento, así quedarán gratos recuerdos en el niño y lo agradecerá en el futuro.

Con este proceder, recordará a sus padres como seres quizás imperfectos pero que siempre le dieron amor. Nadie puede reemplazar a los padres. Un niño se siente abandonado cuando se lo entrega a terceras personas para que lo formen: abuelos, tíos, padrinos, o entidades de beneficencia. Muchos hijos guardan resentimiento a causa de la desunión familiar, la irresponsabilidad y las actitudes despectivas que sus padres tuvieron con ellos, pero Dios prometió enviar una medicina restauradora a través del perdón y la aceptación. Aunque, como humanos, hayan cometido muchos errores, los hijos en Cristo serán transformados por completo.

Sucede este milagro con la ayuda del Espíritu Santo actuando por medio de nuestra fe. Nuestro Padre conoce las falencias que hubo en su niñez, es por esto que dio a Su único Hijo para que fuera restaurada la imagen que tenemos de la paternidad; hoy lo invito a que acepte a Dios como su Padre y le permita sanar toda herida en su corazón.