23 DE NOVIEMBRE · ANULANDO EL ACTA DE DECRETOS

Un argumento es un derecho legal contra nosotros. ¿Cómo se forman los argumentos? Estos pueden venir por maldiciones que se heredan de la familia, o por palabras proferidas por los padres en nuestra contra, ya sea en un momento de ira, o dichas en broma, o por querer imponer su autoridad, etc. También se establecen por pecados que hayamos cometido, por palabras que hayamos dicho y por pensamientos que hayamos aceptado. Estaba dando una enseñanza al liderazgo sobre este tema, y luego tuvimos un tiempo de oración y ministración. Cuando el ambiente estaba impregnado de la presencia de Dios, mis ojos espirituales se abrieron y tuve la visión de la Cruz. Jesús estaba crucificado, y alrededor de la Cruz, los demonios se movían llevando en sus manos los argumentos; mientras las personas se estaban arrepintiendo y renunciando a las maldiciones que habían venido por sus pecados y por los de sus antepasados.

Inmediatamente, todos estos argumentos eran quitados de las manos de los demonios y clavados en la Cruz. Los demonios trataban de jalar de nuevo los argumentos, pero mientras estaban en ese intento, venía fuego sobre todos esos decretos y los demonios desaparecían. Mientras estaba contemplando esta visión, todas las personas que estaban en el auditorio estaban llorando y experimentando que muchas cadenas eran rotas en sus vidas. «Y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz» (Colosenses 2:15). «¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo» (1 Corintios 15:55, 57).

El día que Jesús estaba muriendo, los cielos se oscurecieron y toda la tierra quedó en tinieblas. Ese era el momento en que los demonios hacían fiesta pensando que, con la muerte de Jesús, mantendrían el control de la humanidad. Esa nube de oscuridad representaba que los demonios habían salido de sus encierros y se habían juntado a celebrar. Mas ellos no contaban con que todo eso se les vendría en su contra pues, en el momento en que Jesús muriera, la Cruz (cruz) se convertiría en una especie de imán que absorbería todos los poderes demoníacos, como si fueran pequeños alfileres. La muerte de Jesús en la Cruz era la manera como el enemigo estaba magullando el talón de la mujer, pues el talón es la parte débil del hombre, y los hijos son como el talón o la parte débil de la mujer. Y para mitigar el dolor de su madre, Jesús le deja a Juan como sustituto.

Pero al dar Jesús su último suspiro, el cielo se estremeció, la tierra tembló y todos los poderes demoníacos fueron doblegados. «La tierra fue conmovida y tembló; se conmovieron los cimientos de los montes, y se estremecieron, porque se indignó él. Tronó en los cielos Jehová, y el Altísimo dio su voz; granizo y carbones de fuego. Envió sus saetas, y los dispersó; lanzó relámpagos, y los destruyó» (Salmos 18:7,13-14). Reclame su victoria; Jesús ya la conquistó en la Cruz del Calvario.