30 DE NOVIEMBRE · AMISTADES CORRECTAS

El gran problema del ser humano es el deseo de independizarse de Dios, sin que este alcance a medir las consecuencias. Uno de los reyes de Israel recibió el favor de Dios, pero no correspondió conforme a la misericordia divina. “Jehú no cuidó de andar en la ley de Jehová Dios de Israel con todo su corazón…” (2 Reyes 10:31). El Señor había dado la orden al profeta Elías de que ungiera a Jehú como rey sobre Israel para que terminara con toda la casa de Acab (1 Reyes 19:16).

Aunque no se dice que Elías lo ungiera, vemos que Eliseo mandó ungirlo a través de uno de los profetas con la orden que Dios ya le había dado a Elías. Debía destruir toda la casa de Acab. Algo interesante es que cuando alguien está en la lista de Dios para ser visitado por el juicio divino, quienes estén cerca de esa persona caerán bajo el mismo juicio. El rey de Judá, que no estaba programado para entrar en ese juicio, recibió todas las consecuencias por haber establecido amistad y haber emparentado con la hija de Acab. En el momento que murió el rey de Israel, murió el rey de Judá. Aunque Dios se agradó de Jehú en el comienzo, su corazón débil lo llevó a a descuidar la fidelidad a la ley de Dios y su fin no fue el que esperaba. Salomón declaró: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida” (Proverbios 4:23).

Cuando más cuantiosa sea la fortuna que alguien posea, mayor deberá ser la seguridad. Tanto libros como películas muestran que los ladrones se jactan de abrir las cajas fuertes más seguras y de burlar toda la seguridad. Lo triste es que muchos son los que poseen una gran fortuna y se comportan de una manera tan despreocupada, que cualquier incauto puede venir y tomarla. Esa fortuna o ese gran tesoro es nuestro corazón. No abra las puertas para ofrecerlo a cualquiera que pase por el frente de su casa; no lo ofrezca a cambio de algunas migajas de amor; no lo endose a alguien que, con engaño, quiera adueñarse de él. Otros han permitido que su corazón se llene de egoísmo, y como resultado, su corazón se ha dividido. Por un lado, escuchan la voz de Dios, pero junto a ella está la voz del enemigo, lo que trae un conflicto interno.

El evangelista Reinhard Bonke comentaba que la mente es como un aeropuerto donde mucha clase de pensamientos desea aterrizar, pero como hijos de Dios, debíamos permitir que el Espíritu Santo sea esa torre de control que autorice, o no, el aterrizaje; es muy importante para su vida, los pensamientos que usted permite en su mente. El Señor Jesús dijo: “El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas”. (Mateo 12:35).