23 DE DICIEMBRE · ALCANZADOS POR GRACIA

Me gusta observar a las hormigas por el trabajo que realizan juntas y aunque por su tamaño parecieran ser insectos sin importancia, hay mucho que aprender de ellas.

En Proverbios 6:6-8 (NTV) encontramos: “Tú, holgazán, aprende una lección de las hormigas. ¡Aprende de lo que hacen y hazte sabio! A pesar de que no tienen príncipe ni gobernador ni líder que las haga trabajar, se esfuerzan todo el verano, juntando alimento para el invierno.”

Dios nos da una lección a través de estos diminutos insectos que no se rinden ante nada, pues a menudo llevan o arrastran con firmeza objetos que duplican o triplican su tamaño; puedes poner obstáculos en su camino tratando de detenerlas, pero siempre hallan la forma de continuar con su tarea. No se afanan ni dejan labores para último momento, ellas prevén y administran bien su tiempo, haciendo un arduo trabajo para tener alimento durante el invierno.

Por el contrario, el perezoso es un animal muy lento, tanto que cada movimiento pareciera ser meditado previamente. Por ello Proverbios nos advierte para no caer en la pereza de dormir en lugar de trabajar, lo cual no significa que nunca debamos descansar, simplemente evitar hacerlo cuando debemos cumplir con una labor.

Antiguamente Dios les dio a los judíos el día de reposo, un día a la semana para descanso y restauración. Actualmente, es posible que nosotros tengamos más de un día para descansar, por ello es importante no caer en la pereza, la cual no nos permite utilizar las facultades que Dios nos ha dado tanto físicas, como intelectuales para satisfacer nuestras propias necesidades.

¡Despierta! ¿Hasta cuándo vas a dormir? Porque si observas a tu alrededor, hay mucho por hacer. Recuerda que Dios dijo que la mies es mucha pero los obreros son pocos, por lo tanto, puedes estar seguro que siempre habrá un lugar destinado sólo para ti.

¡Es momento de actuar mientras las fuerzas nos lo permiten!