17 DE MAYO · ACEPTANDO EL LLAMADO DE DIOS

Después de ser procesado por Dios durante cuarenta años en el desierto, Dios se le revela a Moisés a través de una zarza que ardía y nos se consumía, y cuando él se acercó para observar el porqué el Señor le declara la gran misión que tenía para él. “El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen. Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel.” (Éxodo 3:9,10).

Moisés había vivido tantas luchas internas en su pasado, que le parecía increíble poder ser un instrumento de bendición en las manos de Dios para llevar a cabo grandes proezas. Por tal motivo, buscó evadir esa responsabilidad, presentando sus propios argumentos:

“Entonces Moisés respondió a Dios: ¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel?” (Éxodo 3:11).

Al igual que Moisés muchos de nosotros, preferimos conformarnos con las bendiciones que recibimos de Él, en lugar de convencer a la gente de que Dios es real y que Su propósito es darles completa redención.

Siempre podremos encontrar una excelente excusa para evadir la responsabilidad. Cuando el Señor le dijo al profeta Isaías: “¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.” (Isaías 6:8). Su respuesta fue inmediata y esto lo convirtió en uno de los más grandes profetas del pueblo de Israel. El Señor le dijo a Moisés: “Ve, porque yo estaré contigo; y esto te será por señal de que yo te he enviado: cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, serviréis a Dios sobre este monte” (Éxodo 3:12). Lo mismo nos dice el Señor a nosotros hoy, independientemente de lo que pensemos de nosotros mismos, Él nos dice: Yo estoy contigo. No tendrás que hablar de ti mismo, sino que hablarás de lo que tengo planeado para mi pueblo.

“Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé? Y respondió Dios a Moisés: Yo soy el que soy. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: Yo soy me envió a vosotros” (Éxodo 3:13-14). En otras palabras, Dios le estaba diciendo a Moisés: “Yo soy el Dios del ahora, no el Dios del pasado ni el Dios del futuro. Las bendiciones que tengo para ustedes, son para que las disfruten desde ahora.

Apreciado amigo, Dios quiere hacer lo mismo en su propia vida, las bendiciones de Él son para que podamos disfrutar desde este mismo instante.