11 DE SEPTIEMBRE · ACEPTANDO EL LLAMADO

El corazón de Dios está palpitando por cada persona que no le conoce, por cada individuo que aún no le ha entregado su vida a Jesús. Al parecer la mayoría de cristianos no alcanzan a dimensionar el clamor del Señor a sus discípulos, para que se levanten millones de personas con esa sed de salvar almas de una condenación que es eterna, pues después de que alguien muera, si no obtuvo la salvación por medio de la fe en Jesús, ya no hay marcha atrás; no habrá segunda oportunidad y Dios también llamará a cuentas a aquellos que conociendo la verdad y fueron negligentes en hacer aquello el Señor les había confiado, también a ellos el Señor los llamará a cuentas.

Cuan importante es entonces que reconozcamos el llamado a participar en la obra del Señor, y que descubramos que no solo Dios ha sembrado talentos en nosotros sino que ha labrado y pulido nuestro carácter y corazón, dotándonos de integridad. Algo que nos podrá ayudar en ponernos a nivel de nuestra responsabilidad, es tener la palabra Rhema.

Entendiendo que toda La Biblia, desde el libro de Génesis hasta el Apocalipsis, es el Logos de Dios. El Logos nos da conocimiento. Pero la palabra Rhema es lo que nos da la fe. El apóstol Pablo escribió: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.” (Romanos 10:17).

Cada vez que el Señor daba una palabra especifica a alguien, el milagro ocurría de una manera inmediata. A Bartimeo el ciego el Señor le dijo: conforme a tu fe, suceda contigo, e inmediatamente quedo sano. A Pedro el Señor le dijo que acudiera a él caminando sobre las aguas y lo logró. El logos equivale a lo meramente conceptual de las Escrituras, es el mensaje escrito. El Rhema equivale a la parte práctica de la Palabra, es decir, es el paso del concepto a la acción. Mientras nos quedemos en el marco conceptual de la Palabra, no daremos fruto. Es necesario pasar del logos a la dimensión del Rhema, entrar a la experiencia viva de la Palabra de Dios. El Rhema es diseñar el milagro y confesarlo en fe.

El Rhema nos guiará a darnos cuenta de las necesidades concretas de las personas y a encontrar la manera de suplirlas, del mismo modo que nos mostrará las tácticas para arrancarlos del mundo de las tinieblas y llevarlos a la luz admirable de Cristo.

Esa palabra Rhema nace en momentos donde necesitamos una palabra especifica de Dios ante circunstancias muy importantes o cruciales, y es como si estas salieran de La Biblia y se encarnaran en nuestros corazones. Es allí cuando tenemos la plena seguridad de lo que debemos hacer.