“Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra” (Génesis 1:26).

Antes de crear al hombre, Dios trabajó cuidadosamente en el lugar donde éste viviría. “Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas” (Génesis 1:2). Antes que Dios empezara a formar la creación, todo era caótico en este mundo, pero Él lo transformó en algo hermoso. Lo interesante es que el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas, y esto nos indica que Él puede transformar situaciones caóticas, adversas y difíciles en un paraíso. El enemigo le vendió a muchos la idea de que deben aceptar el vivir en pobreza, siendo esclavos de otros.

La verdad es que Dios reservó las mejores bendiciones para Sus hijos, y Él no tiene hijos de segunda categoría. Su anhelo fue que siempre el ser humano viva en bendición. Pero Adán y Eva al pecar perdieron el privilegio de estar en el Edén, y Dios les dijo: “Espinos y cardos te producirá…”. (Génesis 3:18a).

Así es la vida de muchas personas, llena de espinos y cardos, aunque trabajan y se esfuerzan la tierra no les produce, viven en ruina y miseria. Con la corona de espinas que llevó sobre las sienes, Jesús estaba quitando de nosotros la maldición de la ruina. Su Palabra enseña que Él se hizo pobre para que seamos enriquecidos. La prosperidad no es sólo para unos pocos. ¡No! Dios reservó la prosperidad para cada uno de Sus hijos. Al Señor le tomó cinco días de la creación preparar con lujo de detalles todo lo que el hombre necesitaba para que no tuviese falta de ningún bien.

Si usted entiende estos principios, su mente cambiará, su fe crecerá y prosperará porque ése es el deseo de Dios. Renuncie hoy a la incredulidad y acepte Sus bendiciones. Elimine todo pensamiento de escasez, miseria y pobreza, reemplácelos por imágenes de abundancia y prosperidad.

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9 OCTUBRE · EL CAMINO A LA PROSPERIDAD

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