Después de los cuarenta días de ayuno del Señor Jesús, vino el tentador pretendiendo que Jesús actuara por los impulsos humanos y quitara los ojos de la Palabra de Dios.

Una de las frases que usó para darle consistencia a su artimaña fue tomada de un salmo: “Y le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden; y, en las manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra” (Lucas 4:9-11; Salmos 91:11-12). Pero la respuesta de Jesús siempre fue de acuerdo a la Palabra de Dios: “Escrito está: No tentarás al Señor tu Dios”. La protección divina está muy ligada a nuestra obediencia a Su Palabra.

Jesús nos enseñó que la obediencia trae una bendición especial sobre nuestras vidas. En esta ocasión lo invito a caminar en el propósito de Dios, sé que su vida y sus generaciones serán bendecidas de una manera sobrenatural.

«Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían». (Mateo 4:10·11)

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9 DICIEMBRE · EL PREMIO A LA OBEDIENCIA

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