9 DE SEPTIEMBRE · FORJANDO A LOS MEJORES

El pastor Shen.mo Hsi (ex cultivador y ex adicto al opio) había abierto una pequeña clínica en China para ayudar a los adictos a vencer su dependencia del opio. Vendió todo lo que tenía y las noticias sobre la clínica y su éxito se propagaron con gran rapidez en una nación en la que la adicción al opio alcanzaba proporciones epidémicas.

Las clínicas fundadas por el pastor Hsi no sólo ayudaban a liberar a la gente de la adicción, también ofrecían un mensaje de esperanza por medio de la libertad en Jesucristo. A través de casi cuarenta “Refugios contra el Opio”, el pastor Hsi y su esposa ministraron a miles de adictos y sus familias, pero el alcance de su trabajo no se limitó a los adictos. A medida que estos eran liberados y renovados en Jesucristo, el impacto se hacía sentir en las distintas comunidades.

La expansión de la obra trajo como consecuencia el establecimiento de nuevos “refugios” en lugares cada vez más lejanos, lo que demandaba que el pastor Hsi tuviera que viajar continuamente.

Los años de trabajo agotador hicieron mella en la vida de este hombre de Dios que murió a los sesenta años de edad en 1896, después de ofrecer su cuerpo como “un sacrificio vivo” a Dios. Estuviese donde estuviese, la meta del pastor Hsi fue siempre la misma: renovación de la mente, desde el punto de vista físico y espiritual, de sus compatriotas chinos.

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