9 DE DICIEMBRE · AMOR QUE SANA EL ALMA

Cuando conocí a Jesucristo era un alcohólico y me iba a suicidar porque un día antes me había gastado en licor el dinero que tenía destinado para comprarle los zapatos a mi hija. Luego de verlos rotos, me sentí el hombre más miserable y la culpabilidad hizo que pensara en quitarme la vida. Caminaba por una calle en Bogotá, Colombia, esperando a que pasara un camión bien grande para lanzarme, caminaba y lloraba por todo el daño que había causado a mi esposa e hijos, estaba a punto de hacerlo cuando escuché una canción que decía: «Tú tienes un amigo que te ama y su nombre es Jesús». Busqué de donde salía ese sonido y era una pequeña iglesia cerca de donde estaba, me quedé como paralizado, no me podía mover de ese lugar hasta que abrieron la puerta y entré.

Casi me salgo porque el adorador dijo que abrazáramos a la persona que estuviera a nuestro lado y le dijéramos: “Tienes un amigo que te ama”. Yo no tenía a nadie que me amara y tampoco amaba a mis hijos, o por lo menos eso pensaba yo. Cuando la pastora empezó a predicar, el mensaje trataba sobre todo el mal que los borrachos le causaban a sus familias. Era como si conociera mi vida y todo lo que yo hacía, ese día me quebranté y le rogué a Dios que me perdonara. A los tres días me visitaron en mi casa, luego fui a un Encuentro donde Dios me perdonó y restauró mi alma y mi hogar por completo. Ahora le sirvo con gran pasión en Lima, Perú. Soy Pastor junto con mi esposa en San Juan de Lurigancho, bajo la cobertura de los Pastores Hugo y Juanita Hoyos.

Testimonio José y Gloria Clavijo de Lurigancho – Perú

declaracion9diciembre verso9diciembre