“Y dijo Faraón a sus siervos: ¿Acaso hallaremos otro hombre como éste, en quien esté el espíritu de Dios?” (Génesis 41:38).

Lo que vivió José sirve como ejemplo para superarnos día a día, salir adelante en medio de las luchas y así concretar nuestros sueños. El Señor le dio a José un sueño donde le reveló el curso que tomaría su vida y los grandes designios que tenía para él.

Cuando compartió el sueño con sus hermanos, lo tomaron a mal, pues era el menor de la familia y, por ser el preferido del padre, pensaron que usaría ese privilegio para enseñorearse sobre ellos. Por esta causa lo rechazaron (Génesis 37:5). Más adelante, Dios le dio a José otro sueño y lo contó a sus hermanos, a lo que ellos respondieron: “¿Reinarás tú sobre nosotros, o señorearás sobre nosotros? Y le aborrecieron aun más a causa de sus sueños y sus palabras. Soñó aun otro sueño, y lo contó a sus hermanos, diciendo: He aquí que he soñado otro sueño, y he aquí que el sol y la luna y once estrellas se inclinaban a mí” (Génesis 37:8·9).

Sus hermanos manifestaron tal disgusto ante su padre que éste reprendió a José, pues humanamente, esos sueños eran imposibles. ¿Cuántos años tuvieron que pasar antes de que se cumpliera lo que Dios había mostrado a José? ¿Qué habrá pensado cuando vio a sus hermanos buscando alimentos en Egipto y, sin conocer su identidad, se postraron ante él, haciéndole reverencia? Tal vez tuvo un momento de gratitud a Dios y reconoció que ningún hombre puede oponerse al cumplimiento de los sueños dados por Dios.

A los dos años de haber iniciado el ministerio, cuando aún éramos una iglesia que estaba naciendo, invitamos un domingo a un pastor amigo a predicar. El Espíritu Santo fluyó a través de él trayendo una palabra profética y el servicio giró en torno a la profecía, la cual era el sueño de Dios revelado a nuestras vidas. Era sobre lo que Dios haría con nuestra iglesia, cómo levantaría al liderazgo, cómo establecería la visión y los grupos celulares, cómo crecería el ministerio, cómo después de pasar un tiempo de prueba, los fieles serían levantados en el liderazgo.

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8 JULIO · EL SECRETO DE LA PERSISTENCIA

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