8 DE OCTUBRE · GRACIA PARA CONSOLAR

Un famoso actor fue invitado una vez por un renombrado cirujano a contemplar una difícil operación. Mientras el cirujano llevaba a cabo los preparativos para la operación, al actor observaba todos sus movimientos. Parecía confiado, pero se le notaba un poco nervioso.

Camino al quirófano, el actor se sorprendió al observar cómo el doctor se detenía un momento, e inclinaba la cabeza, para orar a Dios.

Llegó el momento de la verdad el cirujano empezó su intervención. Era evidente que el cirujano estaba tranquilo, seguro de lo que tenía que hacer y sus manos se movían con agilidad y seguridad.

Al terminar la intervención, el actor fue a felicitar al cirujano y aprovechó para preguntarle por qué oraba antes de entrar al quirófano.

-Yo creía que un cirujano confiaba en su propia capacidad, le dijo y el médico le contestó: -Un cirujano es solamente un hombre. Me siento tan cerca de Dios cuando estoy operando, que no sé dónde cesa mi habilidad y comienza la suya.

Son muchas las personas que piensan que tener el conocimiento y la formación necesaria, es suficiente para enfrentarse a la vida, pero en realidad lo importante no es tener conocimiento o inteligencia, sino tener sabiduría.

Y sabiduría es ver las cosas como Dios las ve y vivir de acuerdo a ello.

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