“Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones” (Jeremías 1:5)

Para poder llevar a cabo Su propósito en esta tierra, Dios siempre cuenta con las personas. Cuando el Señor Jesús estuvo aquí, escogió a doce hombres, llamándoles apóstoles. En ellos invirtió la mayor parte de Su vida ministerial, y luego los envió para que dieran continuación a la misión redentora que Él había iniciado.

En el reconocimiento del llamado intervienen varios aspectos:

Convicción · Es fundamental tener la plena certeza de que Dios nos llamó al ministerio y que la motivación para perseverar dentro del mismo es la correcta, ya que resultaría imposible pretender desarrollar una labor sobrenatural con una actitud y una motivación natural.

Compromiso · El simple hecho de saber que entre los miles de millones de seres que habitan en el planeta tierra, fuimos seleccionado por Dios para darle continuidad a Su obra, en acto de gratitud para con Dios, deberíamos esforzarnos mas que cualquier otro para engrandecer su obra en esta tierra.

“¿No soy apóstol? ¿No soy libre? ¿No he visto a Jesús el Señor nuestro? ¿No sois vosotros mi obra en el Señor? Si para otros no soy apóstol, para vosotros ciertamente lo soy; porque el sello de mi apostolado sois vosotros en el Señor”. (1 Corintios 9:1·2)

Quebrantamiento · “De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto” (Juan 12:24). El quebrantamiento es el mecanismo de protección más poderoso que pueda tener un creyente ante las diferentes adversidades de la vida.

Unción · Equivale a experimentar la presencia de Dios de una manera permanente en nuestra vida. La unción se refleja en lo que hablamos, enseñamos, oramos, emprendemos y en las personas que lideramos.

Sujeción · Las personas constituidas como autoridades espirituales deben entender que su autoridad sobre otros no es impositiva, sino directiva, presentándose como ejemplo en todas las cosas. Y así, de una manera recíproca, los discípulos van aceptando la autoridad y ejerciéndola, sin que nadie se sienta herido (Romanos 13:1·2).

Fructificación · Desarrollar todo el potencial que hay dentro de sus vidas se ve reflejado en la fructificación. Sé que no existe mayor gozo que sentirnos útiles dentro de la obra del Señor (Lucas 17:10).

declaracion38

verso38

temasoracion6sept

7 NOVIEMBRE · RECOGER LA COSECHA

|

651 comentarios