7 DE SEPTIEMBRE · REDIMIDOS DE LA ESCASEZ

“Después de dar un gran paso de fe al adquirir un terreno para la construcción de nuestro edificio empresarial en Bogotá, los contratos que sustentaban la compra se invalidaron, y de un día para otro obtuvimos una deuda de muchos millones.

Durante seis meses la empresa no tuvo ingresos y le sugerí a los empleados buscar nuevos trabajos, prometiéndoles vender todo para liquidarlos ya que se estaban completando 4 meses en los que no les había podido pagar su salario.

Una semana después, el Señor me dio una palabra en Hebreos 11:6: “El es Galardonador de los que le buscan…”. La transmití a los trabajadores y cambiamos de parecer. Empezamos a orar 2 o 3 horas por día buscando del Señor y confiando en que un milagro ocurriría.

Transcurrieron dos meses y un día recibimos una llamada desde Tailandia, de un hombre interesado en comprar elementos que comercializábamos. Sorprendido, llegué a pensar que se trataba de un hacker, pues el inventario de la empresa no era público y casualmente el hombre pidió exactamente las cantidades y referencias que teníamos en bodega.

Ese hombre estableció un precio mayor por los elementos y ese mismo día realizó un depósito en dólares en nuestra cuenta sin pedir ninguna garantía. Cuando hicimos la conversión del monto a pesos, era justo lo necesario para cubrir las obligaciones y salir de toda deuda. Esa fue nuestra primera venta internacional y a partir de ese día distribuimos a muchas empresas en diferentes naciones del mundo”.

Testimonio Iván Guzmán

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