7 DE NOVIEMBRE · CONOCIENDO AL VERBO DIOS

En Octubre del 2007, comencé a tener dificultades para mantener el equilibro. Yo pensaba que era consecuencia de la altura de la ciudad en la que estaba, pero al regresar a mi cuidad decidí ir al hospital donde me dejaron internado por tener accidente cerebrovascular (ACV). ¡Parecía una pesadilla! Me dijeron que había tenido múltiples infartos cerebrales y mi cuerpo se comenzó a degenerar de manera progresiva: no podía caminar, no hablaba bien, perdí completamente el movimiento de mi brazo izquierdo y mi rostro estaba desviado.

En medio de la dificultad, decidí creerle a Dios y a Sus promesas: “He aquí yo les traeré sanidad y medicina y los curaré y les revelaré abundancia de paz y de verdad”.

Los siguientes meses fueron una lucha constante. Mi esposa y yo ejercitamos nuestra fe y vimos la provisión de Dios de manera sobrenatural. Como ya no podía trabajar, Dios se encargó de sustentarnos. Dos años antes habíamos solicitado un crédito hipotecario para comprar nuestro departamento y no teníamos como pagarlo. De manera milagrosa, el banco nos informó que teníamos derecho a usar un seguro que nosotros no conocíamos y, después de algunos trámites, el seguro cubrió toda la deuda y el departamento pasó a ser completamente nuestro. ¡Gloria a Dios!

Yo había decidido que no me iba a dejar de congregar y que me iba a fortalecer con la Palabra. Con la ayuda de Dios, recuperé completamente la movilidad y el habla. El día de hoy me desempeño con normalidad en todas mis actividades, ¡por eso le doy gracias a Dios! Soy testimonio de la mano poderosa de Dios y del poder de la Sangre de Jesús, verdaderamente no hay nada difícil para Él, y junto con mi esposa y dos preciosos hijos, servimos a Dios en familia.

Testimonio de Luis Campos – Perú

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