7 DE AGOSTO · DEPENDIENDO DEL ESPÍRITU SANTO

El 20 de febrero del año 2016, Roberto Sánchez salió de intercesión a las 7:40 de la mañana y cuando se dirigía a una reunión, vio un accidente. Una pequeña de 10 años estaba debajo de las llantas traseras de un camión totalmente cargado. El gran automotor cubría el brazo izquierdo y parte del torso de la niña; todo alrededor era angustia, gritos y llanto. Para liberarla del peso fue necesario que el vehículo diera reversa.

La escena era aterradora, todos los que se acercaban a contemplar sabían que no había esperanza. Inmediatamente vino un pensamiento a Roberto: “Ora” y al siguiente instante estaba postrado llorando y clamando por misericordia al lado de la niña. Empezó a declarar que la muerte no se entronaría en la vida de la niña y aplicó la Sangre de Jesús sobre su cuerpo. Roberto preguntó a la gente “¿ustedes creen?” y todos empezaron a gritar “¡Yo creo!”.

Después de esto él declaró: “¡Por cuanto nosotros creemos el Espíritu de Dios levanta a esta niña!” En ese instante la niña movió su lengua y a medida que Roberto tocaba su cuerpo este empezó a encajarse y recobrar forma; después le ordenó: “¡En el Nombre de Jesús levántate!” Y sin recobrar el conocimiento Paula se levantó y momentos después inició a llorar.

Los siguientes días estuvo bajo observación médica y aunque recibió numerosos diagnósticos negativos, el poder del Señor la ha librado de todo lo que ha querido atacar su salud y ha tenido una recuperación satisfactoria.

Pastora Claudia Castellanos

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