7 DE ABRIL · EN LO QUE NOS DEBEMOS GLORIAR

Cuando se carga un arma de fuego con balas de salva, la explosión y el “golpe” son exactamente iguales que si se le pusieran balas de verdad. Pero hay una diferencia entre balas de verdad y balas de salva, y no es ruido. Las balas de salva no dan en el blanco, porque nunca llegan a él. La bala de verdad si lo hace. A nosotros no nos interesa sólo el ruido. No buscamos sólo la emoción y el despliegue espectacular del Evangelio, aún cuando con esto podamos atraer a cientos de miles de personas, nosotros queremos ver que algo verdadero dé en el centro del blanco.

Cuando las multitudes se reúnen nosotros disparamos una andanada de fuego del poder del Espíritu Santo y vemos los resultados. Multitudes nacen de nuevo y hay vidas cambiadas, las iglesias se llenan, el infierno es saqueado y se Puebla el cielo. Recordemos lo que Pablo dijo:

“Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado” (1 Corintios 19:26-27).

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