Sé que la oración tiene poder y si logramos mover Su mano a través de la intercesión, podremos detener los juicios que se avecinan y veremos el milagro de la redención en nuestras ciudades.

La intercesión es la que hace la diferencia en cualquier nación, es como entrar al campo de batalla donde nos enfrentamos a poderes demoníacos, pero sabemos que Dios nos dio armas espirituales muy poderosas para poder derrotar cualquier sutileza del adversario. Entonces Moisés oró en presencia de Jehová su Dios, y dijo: Oh Jehová, ¿por qué se encenderá tu furor contra tu pueblo, que tú sacaste de la tierra de Egipto con gran poder y con mano fuerte? (Éxodo 31:11)

La intercesión fue una de las maneras en las que Moisés logró mover la mano de Dios, esto fue resultado de su oración, humillándose y logrando así tocar el corazón del Padre. En un momento de presión y desesperación, las personas comúnmente, se basan en sus emociones y lo último que recuerdan es usar la mayor arma que les ha sido concedida: la intercesión. Normalmente las personas actúan apasionadamente, pero cuando tenemos esta revelación, y aprendemos el poder que hay en ella, nos veremos sorprendidos. Si actuamos conforme a la voluntad de Dios seremos desafiados a conquistar todo en oración.

“Clama a mi y yo te responderé”, eso hizo Moisés cuando el pueblo se volcó a la idolatría, creado un ídolo con sus propias ofrendas de oro. En ese instante Dios le dijo a Moisés que desaparecería aquel pueblo, pues Él crearía uno nuevo, dejándolo como su guía; sin embargo, el corazón de pastor y la compasión de Moisés lo llevaron a interceder por este pueblo, logrando que el Señor detuviera su juicio. (Éxodo 31)

Hoy más que nunca necesitamos levantarnos por nuestra nación, por nuestra ciudad, permitiendo que la marca de la intercesión se vea en nosotros, para causar cambios y así establecer el Reino de Dios en cada nación.

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6 MARZO · LA MARCA DE LA INTERCESIÓN

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