6 DE OCTUBRE · ANHELANDO UNA VIDA MEJOR

Un obrero de la General Motors había tratado de cortar cierto nuevo metal muy duro. Después de repetidos esfuerzos inútiles llevó el metal al administrador general de la corporación, quien era un reconocido ingeniero de automóviles e inventor, y le dijo que no podía cortarlo.

Él le preguntó: “¿Ha usado el diamante para cortar metales?”. El trabajador dijo que no; luego, fue a tratar de hacerlo y pudo cortarlo con el diamante. Entonces, el administrador le dijo: “El metal no es demasiado duro, sino que nuestras herramientas no son suficientemente fuertes”.

Cristo sabía que las herramientas de los primeros discípulos no eran lo resistentes como para hacer el trabajo difícil Por eso insistió que Sus discípulos esperasen hasta que viniera el Espíritu Santo en el día de Pentecostés, antes de dedicarse a la tarea de obedecer la gran comisión. Fueron preparados para su inmensa tarea por el poder del Espíritu Santo que vino a morar en sus vidas aquel día.

En semejante forma nuestras herramientas humanas son débiles para llevar a cabo el trabajo de Cristo y el de vivir como Él. Cada uno de nosotros debe tener su propio Pentecostés, y eso ocurrirá cuando dejemos que el Espíritu Santo nos llene, lo cual puede hacerse ahora mismo.

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