6 DE NOVIEMBRE · EL PODER DE LA PALABRA HABLADA

Un día, dos niños estaban patinando en una laguna congelada. La tarde era fría y nublada, pero los niños se divertían haciendo piruetas y jugaban sin preocupación, riéndose de sus travesuras, de pronto, el hielo se rompió y uno de los niños cayó al agua. El otro niño, viendo que su amiguito se ahogaba debajo del hielo, tomó una piedra y empezó a golpear con todas sus fuerzas, hasta que logró romperlo, pudiendo así rescatar a su amigo.

Cuando llegaron los bomberos y vieron lo que había sucedido, se preguntaron cómo un niño tan pequeño y con tan pocas fuerzas, aparentemente, había logrado quebrar ese hielo tan grueso. Decían: “Es imposible que lo haya podido romper sólo con esa piedra y esas manos tan pequeñas”, comentaban entre ellos.

En ese instante apareció un anciano y dijo: “¡Yo sé cómo pudo hacerlo!”. “¿Cómo?”, preguntaron. “Pudo hacerlo, porque no había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo”. Cuántas palabras negativas quizás escuchamos mientras crecíamos, de las personas que más amábamos, palabras que quisieron limitar nuestro camino. Hoy Jesús te dice: “Todo lo puedes en Cristo que te fortalece”.

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