6 DE AGOSTO · CONOCIMIENTO QUE PERDURA

Adoniram Judson fue un misionero estadounidense que sirvió en la nación de Birmania. Después de su conversión a la edad de 20 años, decidió servir a Dios predicando en otra nación. Después de muchas dificultades llegó a la nación de Birmania, con unos seis u ocho millones de habitantes y ningún cristiano. Al llegar, se entregó al aprendizaje de la lengua birmana y a la traducción de la Biblia a este idioma.

En 1919, unos siete años después de su llegada a Birmania, en el momento en que comenzó a ministrar de manera pública, adoptó las siguientes reglas, con el objetivo de buscar la santidad personal:

1. Ser diligente en la oración en el secreto, cada mañana y noche.

2. Nunca pasar un momento en ociosidad.

3. Mantener los apetitos naturales dentro de los límites de la templanza y pureza. “Mantenerse puro”.

4. Suprimir cada emoción de ira y mala voluntad.

5. No hacer nada motivado por la ambición, o amor a la fama.

6. Nunca hacer algo que, en el momento, parezca desagradar a Dios.

7. Buscar oportunidades de hacer sacrificios para el beneficio de otros, especialmente a los creyentes, siempre y cuando ese sacrificio no choque con alguna tarea.

8. Esforzarse por gozarse en cada pérdida y sufrimiento por causa de Cristo y del evangelio, recordando que, como la muerte, no se deben buscar intencionalmente; pero, como la muerte, son una ganancia.

Siete años más adelante, incluyó las siguientes reglas menores:

1. Levantarse con el sol.

2. Leer una porción de birmano cada día, a excepción de los domingos.

3. Leer constantemente la Escritura y algún libro devocional.

4. No leer libros en inglés que no tengan una tendencia devocional.

5. Suprimir todo pensamiento impuro.

El fruto de su ministerio fue evidente. A pesar de que cuando inició no había un solo cristiano en Birmania, en el momento de su muerte había miles que testificaban del poder de Cristo para salvar; y muchos otros se habían unido a Él triunfantes en el cielo.

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