6 DE ABRIL · SANIDAD Y MILAGROS

Cuando llegó el tiempo del cumplimiento del embarazo de mi segundo hijo y estábamos emocionados por recibirlo, al llegar a la clínica el doctor me dijo: “Usted está atravesando una de las enfermedades más graves que se producen en el embarazo, se llama preclamsia con Síndrome de hellp”. Sorprendida pregunté: -¿Qué significa?-. “Pues, que todo su cuerpo está completamente alterado. Su hijo está bien pero usted está en peligro de muerte”.

Fue uno de los momentos más críticos de mi vida, pues los doctores no me daban esperanza, simplemente dijeron, ¡puedes morir! Fue un tiempo muy difícil para mí y para mi familia; sentimos cómo el espíritu de la muerte quería llegar, aquel fue el día malo para nosotros – así como nos habla la Palabra, donde el temor quiere apoderarse de los pensamientos trayendo incertidumbre y confusión. Pero en medio de ellos vimos la poderosa mano de Dios obrar.

Antes de entrar a la sala de cirugía el médico nos advirtió que cualquier cosa podía pasar: “Te puedes desangrar, puedes quedar ciega, puedes quedar paralítica, etc”. Pero nosotros no aceptamos lo que ellos decían. Al momento de entrar a la sala de cirugía sentí la mano de Dios sobre mí, sabía que Él estaba a mi lado; pude experimentar que el haberme guardado para Dios sirviéndole con todas mis fuerzas no había sido en vano, tenía argumentos a mi favor y eso fue lo que me sostuvo. Contaba también con la cobertura de una familia sacerdotal y el apoyo de toda la iglesia orando por mí. El asombro de los médicos fue grande al ver que nada de lo que había declarado sucedió. Tanto mi hijo como yo salimos perfectos de la cirugía. Fue una experiencia que marcó nuestras vidas, un tiempo en que vimos el poder sobrenatural de Dios obrar en nosotros.

(Marcia Vergara – Pastora MCI)

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