4 DE SEPTIEMBRE · LA ACTITUD CORRECTA

En la década de 1840, un joven y ferviente cristiano encontró empleo en una casa de empeños. Aunque no le gustaba el trabajo lo llevó acabo con fidelidad, como para el Señor, pero escribió la siguiente nota en su diario:

“Prometo a Dios que me levantaré temprano cada mañana para pasar a algunos minutos, con un mínimo de cinco y el máximo de dos horas, en oración privada. Me esforzaré en comportarme como un humilde y dócil seguidor de Jesús e intentaré llevar a otros a pensar en las necesidades de sus almas inmortales. Hago votos de leer no menos de cuatro capítulos de la palabra de Dios cada día. Cultivaré un espíritu de abnegación y me entregaré como cautivo de amor al redentor del mundo”.

Éste joven era William Booth, que posteriormente condujo a miles de personas a Cristo. El ejército de salvación, que fundó, se levanta como un monumento de su fidelidad, al prepararse cada mañana para servir al Señor. Cristiano, lo mismo que el salmista que escribió: “Oh Jehová, de mañana oír haz mi voz; de mañana me presentaré delante de ti” (Salmos 5:3). Que mejor manera de empezar bien cada día.

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