El arca de la alianza era una representación visible de la presencia de Dios. David sintió temor de Dios por llevar el arca hasta Jerusalén. Quedó espantado al ver como el Señor destruyó a Uza por haber tocado el arca, queriendo salvarla cuando estaba a punto de caer al piso. Significaba una profanación de lo sagrado, pues ningún sacerdote podía tocar el arca.

El arca sólo podía estar en la casa de Dios y en el Lugar Santísimo. Dios permitió lo que sucedió con Uza para enseñar a Su pueblo que Él no quiere solamente habitar dentro del templo, sino también morar con las familias y en sus casas. Esta era la primera vez que el arca de Dios posaba en una casa; posiblemente, muchos se sentían temerosos por lo que podía acontecer a la familia de Obed-edom. Pues si Uza, por haberla tocado, había muerto, ¿cuál sería el fin que esperaba a esta familia? Mas para el asombro de todos, Dios bendijo en gran manera a la familia de Obed-edom, y el tiempo que el arca estuvo allí fue el de mayor prosperidad para ellos.

Esto le dio una gran confianza a David para trasladar otra vez el arca a Jerusalén. Algo interesante es que el arca contenía: Las tablas de la ley, la vara de Aarón que reverdeció y una porción del maná. Esto también es una simbología de lo que debe permanecer en aquellos que han hecho de Jesús el Señor de sus vidas. Las tablas de la ley representan la bendición de la Palabra de Dios, que debe abundar en nuestros corazones (1 Timoteo 3:16).

La vara de Aarón que reverdeció representa la manera como la unción sacerdotal revive en los corazones de los que ya son hijos de Dios. El maná representa la palabra rhema que el Señor nos da para alimentar nuestro espíritu, seguir avanzando y descansar en Sus promesas.

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31 AGOSTO · EL ARCA DE LA BENDICIÓN

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