31 DE MAYO · NUESTRA FUERZA ESTÁ EN DIOS

Lolita Jackson trabajaba en un banco en el piso 17 de la Torre Sur en el World Trade Center, en Nueva York. La mañana del 9/11 se encontraba en una reunión de trabajo en uno de los pisos más altos. Cuando el primer avión impactó la Torre Norte, recibieron la instrucción de bajar por un ascensor hasta un lobby en el piso 44. Uno de sus colegas quiso buscar una oficina para avisar a su esposa y le pidió que lo acompañara, ella estaba a punto de ir con él cuando escuchó la voz de Dios que le dijo: “¡No vayas!”, así que le dijo a su colega que se encontraran en el piso 44. Llegó al piso 44 con algo de incertidumbre por lo que estaba pasando. De repente, el segundo avión estrelló la torre en que ella estaba y el piso comenzó a moverse.

En ese momento, la invadió el temor y comenzó a pensar que iba a morir, pero inexplicablemente fue llena de paz; tenía la certeza de que si moría, iría al cielo. Ella sintió que Dios le decía que fuera por la escalera más cercana al lugar del impacto. Vio que estaban iluminadas y no tenían escombros, así que dio aviso. Entonces, bajó por la escalera junto con 50 personas. A las 9:26 a.m. salieron del edificio. De repente, escuchó alguien llamándola por su nombre, era una amigo que le recomendó que se fuera a su casa. Así que, siguiendo el consejo de su amigo, a las 9:50 a.m. abordó el metro en dirección a su casa.

Ése fue el último metro que paró en esa estación ese día. A las 9:59 a.m., el primer edificio colapsó. Dios usó lo que pudo haber sido una tragedia para ella y lo convirtió en una enorme victoria.

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