John estaba en su casa una tarde aturdido, confundido y deprimido. Completamente asfixiado por las circunstancias en su vida. Su autoestima, matrimonio, finanzas, trabajo y todo lo demás parecía no tener esperanzas. Decidió que ese sería su último día. Planeó una salida para su esposa e hijos y los envió a una reunión de boy-scouts (niños exploradores). Luego, se duchó y se vistió para su propio funeral.

Al terminar de afeitarse buscó una soga de nylon blanca con la cual comenzó a preparar su horca, después salió a la puerta a buscar una rama para colgarse. Un líder de célula, quien había aceptado el desafío de ganar una persona por semana para el Señor. Durante año y medio este líder había depositado su confianza en Dios sabiendo que Él podía hacerlo un ganador de almas. Ese día tenía que darle seguimiento a una tarjeta de visitación y tuvo fe que esta podía ser la oportunidad para ganar la persona de esa semana.

El líder llegó a la casa de John en el momento en que él estaba buscando la rama de la cual colgarse. Sin conocer la situación de John, lo invitó a la célula, y lo motivó a subir a, su automóvil, este aceptó aunque difícilmente.

El líder le preguntó a John si él quería recibir a Jesús como Señor de su vida y antes de bajar del auto ocurrió la gloriosa salvación. Dios lo había ayudado a salvar la vida de este hombre y a ganar un alma. Luego John compartió: Si este hermano hubiera llegado cinco minutos más tarde, estaría colgando de la rama de un árbol.

Ese mismo fin de semana había un Encuentro para hombres, John asistió y fue liberado y lleno por el Espíritu Santo. El domingo durante el tiempo de testimonios, mientras John compartía el suyo, su esposa vino corriendo a la plataforma con los ojos llenos de lágrimas, lo abrazó y le agradeció a Dios por salvarle la vida, el matrimonio y la familia. Hoy, su matrimonio, sus finanzas y todo lo demás están siendo bendecidos por el Señor.

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30 MAYO · UNCIÓN PARA LOS NECESITADOS

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