30 DE ENERO · CORAZÓN GENEROSO

Después de haber estado varias semanas en la unidad de cuidados intensivos y regresar a mi casa sin sentir ninguna mejoría. Mi esposo fue a predicar a las reuniones habituales de la iglesia y cuando regresó me pidió que lo acompañara a la próxima reunión, yo le respondí: “No puedo acompañarte hoy a la iglesia, no me siento bien”. Cuando mi esposo me explicó sobre el tema que había predicado: “Jehová Jireh”, de cómo toda la provisión de Dios para nosotros nos fue dada, tanto en lo económico, como en lo físico y en lo emocional por medio en la Cruz del calvario.

Me motivé y le dije: ¡quiero escuchar esa enseñanza! Me ubiqué en la primera fila del auditorio y en la medida que él compartía la palabra, la fe crecía dentro de mí, en el momento de la oración simplemente dije: “acepto la provisión Divina para mi sanidad a través de la Sangre de Su cuerpo llagado”. Aunque no hubo ninguna manifestación externa, dentro de mí tuve la confianza de mi sanidad y así sucedió.

declaracion30enero verso30enero