30 DE MARZO · DISFRUTE DE LA VIDA ABUNDANTE

Cierto granjero observaba el hermoso campo de uno de sus vecinos, imaginándose toda la variedad de frutos que podría cosechar:

-“Si ese campo fuera mío, de seguro sería millonario”, pensaba, sin embargo no podía entender porque su vecino no sembraba en aquel lugar. Pasaba día a día renegando y pensando que nunca tendría un terreno tan fértil.

Pasados muchos años, se determinó a hablar su vecino para preguntarle por qué nunca trabajaba su terreno, cuando lo hizo se llevó una enorme sorpresa:

-Ese terreno es suyo- dijo el vecino

– ¿Mío? Preguntó el granjero

– Así es, respondió nuevamente el vecino – desde hace muchos años lo he escuchado hablar sobre mi terreno y decidí darle reposo a la tierra, para permitir que usted pueda hacerla producir, como siempre ha soñado.

El granjero volvió conmovido a su casa y desde ese día trabajó con todas sus fuerzas para no menospreciar el regalo que había recibido. De la misma manera, por la gracia de Dios recibimos cosas que tal vez no merecemos, nuestra única responsabilidad es aceptarlo y pasar el resto de nuestras vidas trabajando fuertemente para Aquel que nos llamó.

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