30 DE JUNIO · EL DESAFÍO DE GANAR

David pronunció un anhelo de su alma, así como cuando Jesús, desde la Cruz exclamó: “Tengo sed”. Sin embargo, Jesús rehusó el vinagre que le alcanzaron, así como David rechazó el agua que los tres valientes de su ejército le llevaron. La sed de Jesús era por la redención de las almas. Y se necesitan valientes que estén dispuestos a pagar el precio, como los del ejército de David, quienes irrumpieron en el campamento de los filisteos y sacaron agua del pozo de Belén.

El profeta Isaías enseña: “Sacaréis con gozo aguas de las fuentes de la salvación” (Isaías 12:3). Esto es lo que debemos hacer para darle de beber a aquellos que están muriendo de hambre y sed por la Palabra de Dios. Que Dios nos ayude y nos inspire para saciar el corazón sediento de nuestro Redentor, llevando muchas vidas a los pies de nuestro Salvador Eterno. Muchos se encuentran muy cerca de ese Belén, que representa la fuente de agua viva, pero a la vez muy lejos, por la gran oposición del enemigo que quiere evitar que los propósitos del Señor se cumplan. Sin embargo, debemos recordar que Dios nos dio armas espirituales para que podamos incursionar en el territorio del enemigo y rescatar a todos los cautivos.

Por Claudia de Castellanos

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