3 DE DICIEMBRE · SIENDO FORJADO POR DIOS

Desde que era bien pequeña he tenido un carácter firme, pero llegó un momento en el que entendí que hay dos tipos de carácter: el de Jesús, ese que te lleva a ser una persona determinada en tus principios, y el incorrecto, aquel que nace de nuestra humanidad. Por eso Dios debe trabajar en el carácter de cada líder.

En mi adolescencia, ser hija de pastores fue algo difícil, pues las críticas hacía mi fueron muchas y yo no tuve el carácter correcto para enfrentarlas. Empecé a aceptar pensamientos del enemigo en contra de la iglesia, de mis papás, y de Dios. Hasta que llegó un día en el que abrí mi corazón a la rebeldía. El enemigo me cegó de tal manera que lo perdí todo. Comencé a tomar decisiones incorrectas y me fui de casa sin dar ningún tipo de explicación. Abandoné la iglesia afectando a mis discípulos con mi mal ejemplo. Perdí mi ministerio, a mí misma y aquello que me hacía diferente al resto: la luz de Jesús en mí. Fue un tiempo muy duro de llorar todas las noches.

Pero ahí estaba Dios con Su misericordia. Entonces comprendí que cuando Dios pone su mirada sobre ti, no se cansa de buscarte. El Creador tenía un propósito y no iba a descansar hasta verlo cumplido. Dios peleaba por mí. Él cambió la dureza de mi corazón, puso su ADN en mi carácter y restauró el daño que causé. Aprendí que obedecer a Dios trae felicidad y paz.

Testimonio Marta Acebal – España

declaracion3diciembre verso3diciembre