En la vida de Abraham vemos uno de los grandes ejemplos de obediencia. Cada paso que él daba, implicaba el desprenderse de algo que amaba mucho; pero a medida que lo hacía, crecía su nivel espiritual. Tare, el padre de Abraham, había salido de Ur de los caldeos y se dirigía a la tierra de Canaán, pero llegaron hasta Harán y se quedaron allí. (Génesis 11:31). Al morir su padre, Dios le dijo a Abraham que debía dejar su tierra, su círculo de influencia (parentela) y su familia (casa de su padre). Cada paso significaba muerte para él.

Abraham dejó la tierra. Muchas personas, por estar aferradas a los bienes materiales, pueden perder la visión espiritual y las oportunidades que Dios tiene para ellas. Abraham logró vencer la lucha de estar apegado a las posesiones materiales y se lanzó en fe al destino que Dios le iría revelando sobre la marcha. El círculo de influencia fue el otro paso difícil para Abraham, pues en el lugar donde vivía, había llegado a ganar una posición en la sociedad.

Lot se fue con él. El nombre Lot significa velo. Aunque Dios había dado la orden a Abraham de alejarse de su parentela, no vio problema en que Lot su sobrino fuera con él; mas todo el tiempo que estuvo a su lado, Abraham no pudo reconocer la tierra, solo cuando tomó la decisión de separarse definitivamente pudo reconocer la tierra prometida.

El corazón paternal de Abraham se conmovió tanto que no quiso dejar a su sobrino Lot, pues sentía que lo estaba desamparando, pero llegó a un punto en que sintió la necesidad de una separación entre ambos y ofrendó el derecho a escoger. Pensando en tomar la mejor decisión, Lot escogió la tierra que se veía fértil y propicia para todo su rebaño. Pensó que estaba haciendo la mejor elección, nunca se imaginó que al dar este paso llevaba toda su familia a la destrucción. Lot pasó por alto un pequeño detalle, averiguar qué clase de personas vivían en el lugar y, por falta de ese conocimiento, tanto su mujer como sus hijos, adquirieron malos hábitos, tanto que cuando tuvieron que salir de Sodoma se resistieron de tal manera que los mismos ángeles tuvieron que sacarlos del lugar.

Aunque sus cuerpos salieron, sus corazones permanecieron en Sodoma; por tal motivo, la mujer de Lot quedó convertida en estatua de sal, y sus hijas salieron afligidas porque sus compañeros sentimentales no quisieron acompañarlas. Todo lo que Lot había prosperado al lado de Abraham, había desaparecido en tan solo un instante. Recién cuando Abraham se separa de su sobrino, pudo reconocer la tierra prometida para él y su descendencia.

Pero la prueba más fuerte de Abraham fue cuando Dios le pidió su hijo. Si bien obedeció inmediatamente, fue después que Dios se dio cuenta de su fidelidad que le dio la promesa: “De cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos” (Génesis 22:17)

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2 JUNIO · PROTEGIENDO LA DESCENDENCIA

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