Ya Gedeón sabía que Dios le daría una victoria plena sobre el ejército de Madián. El tuvo que aprender la manera cómo Dios actúa; al principio él pensó que si hacía una gran convocatoria y todo Israel se unía en batalla contra Madián, Dios los respaldaría. Posiblemente Gedeón estaba pensando en la manera como Dios había actuado en la época de Josué; que ante la presencia de uno huían mil. Él creyó que Dios usaría la misma estrategia. Pero en esta ocasión Él decide darle otras instrucciones las cuales implicarían mayor fe, y mayor dependencia de Dios.

El gran ejército que logró convocar de treinta y dos mil hombres, fue reducido a sólo trescientos hombres. Veinte dos mil de ellos se habían devuelto por causa del temor; y los otros nueve mil setecientos fueron rechazados porque en sus corazones tenían una actitud de debilidad y lo demostraron al doblar sus rodillas para tomar agua. Los trescientos hombres que habían quedado, fue porque ellos demostraron que estaban listos para hacer de una manera diligente lo que Dios les confiara; y lo demostraron en la manera como ellos bebieron el agua. Pues la lamieron como si tuvieran prisa, al igual que lo hacen los perros.

Gedeón no hizo nada extraordinario para alcanzar la victoria. Sólo obedeció y creyó. ¿Qué armas usó? Nada especial, una vasija de barro vacía, una antorcha y una trompeta. La vasija vacía significa nuestra debilidad, que nada tenemos, el barro representa nuestra vida. Dios quiere vasijas vacías, no quiere nada de nuestra fuerza, una vasija vacía es una vida quebrantada. La antorcha significa la llama del Espíritu, o la llama de la Palabra que es la fuerza de Dios iluminando nuestra vida. La trompeta significa la proclamación, porque a través de las palabras se proclaman las verdades divinas. Gedeón dijo: “…haced como hago yo” (Jueces 7:17).

El secreto de la victoria estaba en que estos trescientos hablaran el mismo lenguaje. Ellos esperaron el tiempo de Dios, actuaron y obtuvieron la victoria. Esperaron la media noche, el cambio de guardia, sonaron las trompetas, quebraron las vasijas, y dijeron “por la espada de Jehová y de Gedeón”. El Espíritu Santo usó esta proclamación para desbaratar el ejército enemigo, y entre ellos se mataron porque hubo gran confusión y Gedeón salió victorioso.

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2 JULIO · NUESTRA FUERZA PROVIENE DE DIOS

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