29 DE OCTUBRE · TRIUNFANDO SOBRE LA ENFERMEDAD

Recién había conocido de Dios y estaba asistiendo a la iglesia. Mi vida era la de una joven universitaria normal, alegre, y con muchos planes. Mi madre vivía en otra ciudad; periódicamente hablábamos por teléfono. Un día me llamó espantada y me comentó que había visitado a un brujo, quien le había dicho que yo iba a morir. Poco después algo extraño comenzó a sucederme. Me sentí débil, no podía caminar, asistí al médico, y después de muchos exámenes, el diagnóstico fue esclerosis múltiple.

No conocía qué significaba esto, pero después de investigar, mi corazón se llenó de espanto. Estaba devastada. Mi único deseo era no irme al infierno, no sabía que Dios podía sanarme. Acudí a la iglesia para estar en paz con Él y prepararme para morir; en otras palabras, estaba resignada. Días después hubo un seminario de sanidad; llegué el último día pero oraron por mí algo sobrenatural sucedió, porque comencé a experimentar la sanidad. Mi debilidad corporal desapareció, recuperé la fuerza y estaba feliz.

Meses después los síntomas volvieron a manifestarse. Acudí al Pastor César Castellanos para preguntarle por qué me sucedía esto nuevamente, si había recibido la sanidad divina. Me respondió que: “la sanidad opera como cuando un árbol se arranca de raíz, las hojas no se secan de inmediato, sino que progresivamente se van marchitando”. Esto reconfortó mi alma.

Ese día él tomó tiempo para explicarme que la sanidad solo se pierde por tres cosas: la duda, el temor y el pecado. Nunca más volví a aceptar estas cosas en mi vida, y desde hace veinte años, disfruto de una vida sana. Dios me llamó al ministerio y le sirvo con mi esposo y mis hijos.

Pastora Gloria Salamanca

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