29 DE JUNIO · LA MISIÓN DE JESÚS

En el museo alpino de Zermatt, en Suiza, se exhibe una cuerda rota. Parece fuerte y resistente, pero falló en un momento crítico. Esta es la historia: Eduardo Whymper, famoso tallador de madera y alpinista, había tenido durante años el deseo de llegar a la cumbre más alta del Matterhorn. Un día comenzó la ascensión con todo entusiasmo, acompañado de otros tres alpinistas y tres guías. Todo iba bien, hasta llegar al punto más alto de la montaña. Allí, en el elevado pico, gozaron de una vista magnífica. Al respecto, Whymper dijo después: “Una hora serena de gloriosa vida”.

Luego, aseguraron las sogas para descender, en el siguiente orden: un guía, tres alpinistas, otro guía, el alpinista Whymper, y finalmente el tercer guía. Descendieron despacio, con mucha cautela por el temible precipicio.

Un grito repentino resonó por las montañas, cuando uno de los alpinistas cayó sobre el primer guía, lanzándolo fuera de su punto de apoyo. Los dos hombres siguientes fueron arrastrados, pero los experimentados alpinistas sujetaron la soga con firmeza, para soportar el golpe. Ante el horror de todos, la cuerda no resistió el golpe y se cortó como una hebra de hilo. Los cuatro hombres desaparecieron en el helado precipicio a más de mil doscientos metros de profundidad. Horas más tarde, los tres que quedaron llegaron a Zermatt, para contar la triste historia. La cuerda rota fue examinada y se descubrió pronto por qué no había resistido. No era el tipo de cuerda que se usa en el alpinismo. Las cuerdas que se usan para subir montañas se distinguen por una hebra roja que pasa a través de la cuerda , y esta no la tenía.

De la misma manera, una persona que cree en Jesús tiene una marca especial, que viene por Su preciosa Sangre; asegurémonos de tener la protección correcta en nuestras vidas.

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