28 DE ENERO · CREADOS PARA ADORAR

Spurgeon, cuando viajaba en un tren a cierto lugar, después de un rato de que el tren partió el joven predicador descubrió que había perdido su boleto. Más aún, se dio cuenta que había salido de casa sin un centavo en el bolsillo.

Un pasajero sentado a su lado, expresó su preocupación por aquel joven; sin embargo Spurgeon le declaró: “Voy viajando en los asuntos del Señor, y estoy seguro de que todo estará bien. Que todo saldrá perfectamente en bendición. He experimentado tantas intervenciones de la divina providencia, tanto en asuntos pequeños como en otros muy grandes. Que siento que independientemente de lo que suceda, voy a terminar cayendo a sus pies agradecido”.

Cuando el tren llegó a su destino, el responsable de verificar los boletos entró al compartimiento de este joven predicador, miró a la persona que estaba junto a Spurgeon , lo saludo, mostró evidencias de que se conocían y el compañero dijo: “Todo está bien”.

El recolector se dio media vuelta y se fue sin pedir los boletos. En la providencia de Dios, resulta que el compañero de viaje de ese predicador era el gerente de ese ferrocarril. Ambos, él y Spurgeon, consideraron el incidente como una prueba de divina de la providencia y del cuidado de Dios para todos aquellos que confían en Él, tanto en los pequeños detalles como en los grandes asuntos de la vida.

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