He podido entender que cuando una persona se debilita en su carácter sus éxitos carecen de sentido. El carácter de un individuo ejerce una influencia trascendental en el liderazgo que esté desarrollando. Todo aquel que esté lleno de Dios en su vida, lo reflejará en su carácter.

Para erradicar al enemigo y vivir en completa libertad necesitamos al Espíritu de Dios, quien sólo puede actuar cuando se manifiesta en nosotros un genuino arrepentimiento.

Una frase conocida entre los creyentes dice que reputación es lo que la gente piensa de ti pero carácter es lo que Dios piensa de ti. A veces trabajamos por reflejar más no por ser. Cuando trabajamos por ser, nos convertimos en cristianos auténticos. En un mundo tan superficial no podemos dejarnos contagiar por ese desmedido deseo de cultivar el “que dirán”.

El rey David cometió un pecado escandaloso, cayó en adulterio con la mujer de uno de los soldados mas valientes de las filas del ejército de Israel. Los estándares de conquista y de integridad fueron cediendo poco a poco hasta convertirlo en un nombre permisivo y pecador. A David no le importó que esta mujer fuese casada simplemente le dio rienda suelta a su carnal imaginación y terminó convirtiéndose en un asesino indirecto de su siervo Urías.

Tiempo después el profeta Natán amonesta a David y lo confronta con su pecado. En un acto de arrepentimiento escribe uno de los Salmos mas dramáticos que se puedan leer en la Biblia, se trata del Salmo 51.

Para David los triunfos del pasado ya no tenían sentido, su corazón estaba condenado y sucio; por eso escribe: “Mis pecados están delante de mi”. En un desesperado clamor manifiesta: “No quites de mi tu Santo Espíritu”. David pedía un corazón nuevo. Él quería volver a tener esa vida equilibrada que todo rey debe tener; alejada de los excesos y las frivolidades. Como hijos de Dios, el equilibrio, los buenos hábitos y las sanas conductas, nos ayudan a mantener nuestra vida en la línea de cordura que el Señor quiere.

Si sabes que su carácter no está en el nivel que Dios quiere, es necesario hacer un alto en el camino y tomar las decisiones convenientes para tomar el rumbo correcto.

Un tiempo de ayuno y de santificación lo ayudarían mucho a derrotar esa naturaleza carnal, viviendo genuinamente la Revelación de la Cruz. Debemos ser selectivos en nuestras decisiones. Amigos correctos, lugares apropiados e influencias correctas.

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27 MARZO · VIDA EQUILIBRADA

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