27 DE DICIEMBRE · DEPENDIENDO DE DIOS EN TODO

Hay pruebas que uno pasa, que le enseñan a depender totalmente de Dios. Para nosotros fue cuando orábamos con mi esposa por tener un niño y al poco tiempo recibimos la grata noticia: estaba embarazada de gemelos, el gozo fue indescriptible. Durante el embarazo sucedió lo impensable: hubo una huelga en el sector salud y cuando mi esposa tuvo una emergencia, nadie quiso atenderla. Tenía una hemorragia muy fuerte y no sabíamos qué hacer.

Logramos que nos atendieran en otro hospital y mis hijos nacieron antes de los ocho meses, pero no había incubadoras disponibles. Esas horas fueron las más angustiantes de mi vida. La iglesia estaba en un tiempo de 40 días de oración y ayuno que estaba a punto de terminarse. Yo estaba en una esquina postrado clamando por mi familia. Mi cuñado me informaba todas las malas noticias que salían de la sala de cirugía. Todo indicaba que tanto mi esposa como mis hijos morirían, pero yo no acepté ninguno de esos decretos, simplemente declaré Isaías 53:4-5, al hacerlo mi esposa dejó de convulsionar y la fiebre la dejó.

Apenas despertó fuimos a ver a nuestros hijos, oramos por ellos y también predicamos a varios padres que tenían a sus hijos en cuidados intensivos. Entendí que sin Dios no soy nada, que siempre debo depender totalmente de Él, le agradezco porque durante el tiempo de ayuno me estuvo preparando para el momento en que la vida de mi familia dependería de mi oración. Él mismo levantó de la muerte a mi esposa y a mis dos hijos, la vida de los tres es un regalo maravilloso para mí.

Testimonio Paul Zárate – Perú

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