Jesús tenía la habilidad de llegar a donde ningún otro se atrevía a hacerlo, el lugar donde quedaba ubicado el estanque de Betesda, no era muy agradable, pues las personas que allí permanecían eran las olvidadas de la sociedad, y la única esperanza para la mayoría de los que allí estaban era estar justo en el momento en que un ángel descendía a mover las aguas para obtener su milagro, pero ellos sabían que sólo el primero en descender era el que obtendría la bendición de su sanidad. Mas en esta ocasión no fue un ángel el que descendió sino Jesús, quien se acercó al hombre más necesitado y al que menos opciones tenía de recibir su sanidad.

La pregunta de Jesús a este hombre fue: ¿Quieres ser sano? Este hombre trató de responder basado en las circunstancias, Sin embargo las palabras de Jesús fueron: Levántate, toma tu lecho, y anda. Cuando este hombre recibió la Palabra, ésta penetró hasta lo más íntimo de su alma, y comenzó a sentir como los huesos se empezaron a acomodar dentro de su cuerpo, e inmediatamente se levantó como si nunca hubiese sido afectado por esta enfermedad.

Su sanidad fue tan palpable que los fariseos pensaban que este era un profanador del día sábado. De todos los que estaban en el estanque de Betesda, tan sólo uno de ellos tuvo la capacidad de reconocer a Jesús y recibir de Él Sus bendiciones.

Los otros ni siquiera se inmutaron con la sanidad de él, ninguno se movió de su lugar porque le daban más crédito a la visita del ángel, que al jefe de los ángeles que estaba allí presente.

Lastimosamente, esa es la misma actitud de muchos en nuestros días, le dan más crédito a lo que les diga el médico de la familia, o del hospital, que a lo que les esté diciendo el jefe de todos los médicos que es el mismo Dios en la persona de Jesús dándonos la sanidad. Luego el Señor se encontró con él y le advirtió: “Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te venga alguna cosa peor”. Y le da otra tremenda enseñanza: lo único que te puede robar la sanidad es el pecado.

Como lo expresó el Dr. Derek Prince: La Palabra de Dios te alejará del pecado o el pecado te alejará de la Palabra de Dios. Jesús le quiso enseñar a este hombre que la enfermedad es obra de espíritus demoniacos y que la puerta de entrada de ellos es el pecado, y que si de nuevo incurría en pecado estaría dejando la puerta de su vida abierta para que entraran más espíritus dentro de su vida.

Hay diferentes clases de parálisis, algunas son físicas, otras son emocionales, otras son económicas y otras son espirituales. Una mujer que asistía a nuestras reuniones siempre lo hacía en su silla de ruedas, los pastores de turno oraban por su sanidad, mas ella no obtenía ninguna mejoría, hasta que un día uno de los pastores le preguntó: Porque causa le había venido la enfermedad, y ella respondió que había sido a raíz de una discusión con su cónyuge, y ese mismo día se llenó de resentimiento con Dios y dijo: No volveré a caminar y justo desde ese día se manifestó la parálisis.

El pastor le dijo: “Perdona de corazón y decreta que volverás a caminar”. Ella lo hizo y ese mismo día se levantó y caminó.

declaracion26septiembre

verso26septoembre

temasoracion6sept

26 SEPTIEMBRE · OBTENIENDO LA MEDICINA EFICAZ

|

39 comentarios